Cierre de espacio aéreo en El Paso fue por disputa entre Pentágono y FAA, dicen fuentes AP
WASHINGTON (AP) — El súbito y sorprendente cierre del espacio aéreo el miércoles sobre El Paso, Texas, se debió a los planes del Pentágono de probar un láser para derribar drones, según tres personas familiarizadas con la situación a quienes se les concedió el anonimato para compartir detalles sensibles.
Eso causó fricciones con la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), que quería garantizar la seguridad de los vuelos comerciales, y las dos agencias buscaron coordinarse, según dos de las personas.
A pesar de una reunión programada para finales de este mes para discutir el asunto, el Pentágono quiso seguir adelante y probar el láser, lo que llevó a la FAA a cerrar el espacio aéreo. No estaba claro si el láser finalmente fue desplegado.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, había dicho previamente que la respuesta del Departamento de Defensa y la FAA para neutralizar una incursión de drones de un cártel mexicano había llevado al cierre del espacio aéreo. Las incursiones de drones no son inusuales en la frontera entre Estados Unidos y México .
Ni funcionarios de la Casa Blanca, la FAA ni del Departamento de Transporte han respondido por el momento a solicitudes de comentarios sobre la disputa. El Pentágono declaró que no tenía nada que añadir a su comunicado, que en gran medida refleja el comentario de Duffy.
La investigación sobre la colisión en el aire del año pasado sobre el río Potomac entre un avión de pasajeros y un helicóptero del Ejército que mató a 67 personas dejó de manifiesto cómo la FAA y el Pentágono no siempre estaban trabajando bien juntos. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte dijo que la FAA y el Ejército no compartieron entre sí datos de seguridad sobre el alarmante número de incidentes con riesgo de colisión alrededor del Aeropuerto Nacional Reagan y no abordaron los riesgos.
La senadora demócrata Tammy Duckworth, una ex piloto de helicóptero del Ejército que forma parte de comisiones centradas en la aviación y las fuerzas armadas, dijo que el asunto del miércoles fue el ejemplo más reciente de “la falta de coordinación que es endémica en esta administración Trump”.
Unas horas antes, la FAA había anunciado un cierre de 10 días del espacio aéreo de El Paso, lo que confundió a los viajeros en el aeropuerto de la ciudad fronteriza con una población de casi 700.000 habitantes. La orden fue levantada unas horas después y los vuelos normales se reanudaron después de que 14 fueron cancelados. El breve cierre no incluyó el espacio aéreo mexicano. Antes de que se levantara la orden, noticieros locales mostraron a viajeros varados con equipaje haciendo fila en los mostradores de boletos de aerolíneas y en los mostradores de alquiler de autos.
La legisladora demócrata Veronica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, apuntó que ni su oficina ni funcionarios locales recibieron aviso previo, y después de que se levantó el cierre dijo que “la información que proviene del gobierno federal no cuadra”.
“Creo que la FAA le debe a la comunidad y al país una explicación de por qué ocurrió esto tan repentina y abruptamente y fue levantado tan repentina y abruptamente”, señaló Escobar durante una conferencia de prensa.
La actividad fronteriza de drones no es nueva
El legislador Tony Gonzales, cuyo distrito cubre un área que se extiende por unos 1.300 kilómetros (800 millas) a lo largo de la frontera de Texas con México, aseguró que los avistamientos de drones de cárteles son comunes.
“Para cualquiera de nosotros que vive y trabaja a lo largo de la frontera, las incursiones diarias de drones por organizaciones criminales es algo cotidiano. Es un miércoles normal para nosotros”, aseveró Gonzales.
Steven Willoughby, subdirector del programa contra drones del Departamento de Seguridad Nacional, dijo a los legisladores en julio que los cárteles usan esos dispositivos casi todos los días para transportar drogas a través de la frontera y para vigilar a los agentes de la Patrulla Fronteriza. En los últimos seis meses de 2024 se detectaron más de 27.000 drones a menos de 500 metros (1.600 pies) de la frontera sur, testificó, la mayoría volando a altas horas de la noche.
Autoridades mexicanas cuestionan la explicación
Cuando se le preguntó sobre la explicación dada por funcionarios estadounidenses que culpaba a drones, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum expresó que “no hay ninguna información de uso de drones en la frontera”. Apuntó que, si las autoridades estadounidenses tienen más información, deberían contactar al gobierno de México.
Los secretarios de Defensa y Marina de México planeaban hablar el miércoles con funcionarios del Comando Norte en Washington, en una reunión a la que asistirán representantes de varios otros países, manifestó Sheinbaum en conferencia de prensa. Agregó que los funcionarios mexicanos “van a escuchar” en la reunión y que su gobierno va a averiguar “las causas exactas” del cierre.
El Paso es sede importante de comercio transfronterizo junto a Ciudad Juárez. La ciudad mexicana tiene alrededor de 1,5 millones de habitantes, y algunos de sus residentes están acostumbrados a utilizar instalaciones, incluidos los aeropuertos, a ambos lados de la frontera. Ese fácil acceso a Estados Unidos también ha hecho que Juárez, como otras ciudades fronterizas, sea atractiva para narcotraficantes que buscan salvaguardar sus rutas de contrabando de drogas y migrantes que se dirigen al norte, así como de efectivo y armas que se mueven hacia el sur.
“Una interrupción grave e innecesaria”
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, destacó en conferencia de prensa que no se enteró del cierre hasta después de que se emitió la alerta y calificó de inaceptable la falta de comunicación con la ciudad.
“Las decisiones tomadas sin aviso y coordinación ponen vidas en riesgo y crean peligro y confusión innecesarios”, afirmó Johnson. “Esta fue una interrupción grave e innecesaria, algo que no ha ocurrido desde el 11 de septiembre”.
El aeropuerto se describe a sí mismo como la puerta de entrada al oeste de Texas, el sur de Nuevo México y el norte de México. Southwest, United, American y Delta, entre otras compañías, operan vuelos allí.
Una restricción temporal de vuelo similar de 10 días por razones especiales de seguridad seguía vigente el miércoles por la mañana alrededor de Santa Teresa, Nuevo México, que está a unos 24 kilómetros (15 millas) al noroeste del aeropuerto de El Paso. Funcionarios de la FAA no explicaron hasta el momento por qué esa restricción seguía vigente.
El senador demócrata Ben Ray Lujan, de Nuevo México, dijo en un comunicado que exigiría respuestas de la FAA y de la administración federal “sobre por qué se cerró el espacio aéreo en primer lugar sin notificar a los funcionarios apropiados, dejando a los viajeros lidiar con un caos innecesario”.
El cierre y la reapertura crean confusión para los viajeros
El cierre del espacio aéreo alteró los planes de viaje a ambos lados de la frontera.
María Aracelia empujaba dos maletas con ruedas a través del puente peatonal desde Ciudad Juárez a El Paso el miércoles por la mañana. Tenía un vuelo de ida y vuelta a Illinois programado para la tarde.
Después de recibir un mensaje de texto a las 4 a.m. informándole sobre el cierre de 10 días, se apresuró a tratar de encontrar otras opciones, incluso cómo llegar a otro aeropuerto. Luego llegó una notificación de que el aeropuerto de El Paso había reabierto.
“Esto es estresante y no hay tiempo para hacer tantos cambios, especialmente si necesitas regresar para el trabajo”, comentó Aracelia.
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